19/4/07

CABALLEROS Y DRAGONES

Cuenta la leyenda que un dragón asolaba un poblado con su aliento pestilente. Los lugareños, desesperados por la desolación que el monstruo les traía, acordaron ofrecer periódicamente un sacrificio humano a la bestia para que éste les dejara en paz.

Como era un pueblo democrático y justo, como está mandado, la víctima se elegía por sorteo. Y el sistema parecía funcionar, porque la bestia dejó de molestarlos. Pero hete aquí que un día, fue elegida para el sacrificio la hija del Rey.

Tanto el monarca, que era un hombre justo, como la bella y valerosa dama, rechazaron los generosos ofrecimientos de aquellos que ofrecían su propio sacrificio en lugar del de la princesa.

Llegado el día, ésta se encaminó valerosa hasta la montaña donde había de perecer a manos del dragón. Pero he aquí, que un noble caballero de armadura dorada, cabalgando sobre un blanco corcel, acudió al rescate de la valerosa princesa.

El caballero hirió de muerte al dragón y lo entregó a la princesa para que ella misma lo condujera a morir al poblado.

Cuenta la leyenda que donde cayó la sangre del dragón floreció un hermoso rosal de rosas rojas.

También cuenta la leyenda que el rey agradecido, ofreció la mano de su hija al valeroso caballero, y que éste alegando QUE NO LA MERECIA! rehusó y desapareció para seguir matando dragones y no volver a ser visto jamás por esos parajes.

Hermosa como es la leyenda, que nos ha dejado la no menos hermosa tradición de regalar rosas en el día en que se honra al valeroso caballero Sant Jordi, me pregunto si no hubiera sido más valiente quedarse y hacer méritos por la princesa, que seguir sin rumbo, mediomatando bestias que pudieran tal vez revivir en manos de sus inocentes víctimas.

Quién necesitaba ser salvado, la princesa, o el caballero?

Salvó Sant Jordi a la princesa porque esta quería ser salvada?

Debemos esperar al caballero de brillante armadura que nos mate un dragón y nos salve, o debemos salvarnos por nosotros mismos de nuestros propios demonios?

Quién debe salvar a quién? Hombres a mujeres? Mujeres a hombres? Padres a hijos? Hijos a padres?

Se me ocurre que la salvación está en la voluntad de ser salvado. Que cada día de “a poquitos” nos salvamos los unos a los otros sin apenas darnos cuenta. Entre amigos o parientes, hombres o mujeres, progenitores o descendientes, conocidos o desconocidos... No es necesario un acto heroico, a veces basta una palabra o un pequeño gesto. Nada pomposo ni grandilocuente, por lo que se hace necesario aguzar la vista y el oído para distinguir los pequeños milagros que cada día nos llevan más allá de donde pensábamos llegar, que cada día hacen nacer nuevas rosas en nuestro camino.

Se me ocurre que estamos aquí para salvarnos los unos a los otros, para aprender a mirarnos de otro modo y a entender que en general, estamos cargados de buenas intenciones, aunque a veces nos equivoquemos. Para aprender a confiar en lo bueno, al menos tanto como desconfiamos de lo malo. Que cada día podemos ser a la vez, salvadores y salvados. Levantarnos sobre nuestras pequeñas discordancias y rencores, aprender de nuestros errores sin culparnos, y seguir andando con el paso firme disfrutando las maravillas que el camino nos ofrece, tendiendo la mano a quien se cae y agarrando con firmeza la mano que nos es tendida.

Eso si, condición imprescindible en esta vida es desear en lo posible salvar, y dejarse sin reservas o temores ser salvado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Encontré este hermoso blog, lleno de fe y esperanza, una fuentecita agradable y limpia que con toda seguridad hará que, quienes lo lean refrescarán su espíritu...gracias, lo seguiré visitando... Ana, de México

Anónimo dijo...

cuando vi esta notisia me senti nose como esplicarloo me senti vella hermosa responsable yo re de la rissa dise cocococococococmomomomommmoomoonononononononononon me dio tanta risa que hasta llore dise la princesaa fue salvad pora en principe comonojajajajajajjajaaja