Dedicado a todos nuestros auténticos, generosos, desinteresados, incondicionales amores, que nos apoyan para salir adelante cuando las circunstancias no lo ponen fácil.
Especialmente para Míriam Robles y Anna Gual, que han sido a diario, mi mejor apoyo en los últimos cuatro años. Esto se refiere específicamente a un mensaje de Míriam, capaz de captar los altos niveles de energía de una tercera persona a través de mis escritos.
En un mundo loco, donde las cosas no van tan bien, la capacidad de captar y generar éste sentimiento es un privilegio. Si, querida, seguro que de lo que aquí estamos hablando es de amor con mayúsculas. Y tiene mucho que ver con todos vosotros.
Respecto a mis propios crecientes niveles de adrenalina, la cosa es que yo le veo a él, y también te veo a ti, del mismo modo en que tu me ves a mi, y eso es un montón de amor flotando en el aire llenando mi vacío.
Supongo que es bastante normal que una niña de 7 años, que tiene que ver, oír y entender entre líneas lo que otros le esconden por que su madre se muere, desarrolle ésta especie de habilidad de “ver” a la gente.
Pero esa es otra historia. Lo que puedo ver ahora cuando me miro en el espejo, como si hubiera renacido en éstos últimos cuatro años, es aquella niña que solía escribir cuentos de hadas antes de que nadie le hiciera daño... Y todo eso es gracias a vosotras, mis queridas amigas, y probablemente también gracias a él.
Y es que a veces, cuando le miro, me parece que me veo a mi misma. Como en aquella foto, donde los dos llevamos chaquetas bastante viejas, y supongo que de algún modo queridas....
Ya sabéis que me encanta ser mujer, y siento que todo a su alrededor en esas convenciones, tiene que ver con nosotras. No creo que él se de cuenta de que parece haber algo más allá de su capacidad de hacer voces o interpretar personajes femeninos.
Algo que tiene que ver con hablar sobre iguales, cuando montones de mujeres son malheridas y asesinadas diariamente por aquellos que más deberían cuidarlas.
Y todo empezó con una simple frase en una canción. Me maravilló que un hombre fuera capaz de ver el cansancio de una mujer. Más tarde me sorprendió que alguien que parecía captar tan fácilmente nuestro espíritu (y esa es probablemente la base de sus extraordinarias interpretaciones femeninas), escribiera una y otra vez todas esas canciones de amor tan amargas.
Era como... tú puedes verlas, pero ellas no te ven a ti? Y ese debe ser un sentimiento que yo conozco muy bien.
Lo que yo quería averiguar, principalmente, es porqué aquellos a los que entiendes tan bien, no te escuchan? Y tuve una respuesta hace poco (como siempre sin siquiera preguntar)... Quizás se supone que debemos escribir sobre ello, esparcir el mensaje alrededor esperando que alguien lo revierta en aquellos que más necesitan oirlo.
Oí decir a alguien que tiene un montón de fans minusválidos. Creo que algunas minusvalías, algunas heridas internas, no son tan fáciles de ver, pero duelen de todos modos.
Y cuando veo a mujeres que no podían caminar por las calles sin sufrir ataques de pánico, cogiendo aviones, solas, superando sus miedos, cruzando océanos, solo para verlo. Ya me perdonareis si creo que el hombre se merece un monumento. Otros lo tienen por mucho menos.
Pero aún recuerdo que todo empezó con vosotras. Que no hubiera soportado aquel verano del 2003 sin vosotras, amigas. Que me ayudasteis a prepararme para el camino que ahora ando. Dondequiera que éste me lleve.
Y no creáis que no puedo ver vuestros defectos o los suyos. Esa es la parte de vuestra humanidad que me hace respetaros aún más, cuando os veo batallando con ello. Pero supongo que prefiero ver lo mejor de cada uno. Y ahora sé que no se puede amar lo que no es digno de nuestro respeto.
Creía que el amor me había sido negado, pero la verdad es que lo siento en todas partes, y tengo que daros las gracias por ello... A vosotras que habéis estado ahí desde el principio, a vosotras, estupendas y abiertas personas que leeréis cualquier cosa que yo escriba sin importaros el idioma...
Y me refiero aquí no solo a la que inspiró éste escrito con su mensaje, sino a toda amistad verdadera, que debe ser el más desinteresado, el más incondicional de todos los amores.
Ese amor al que puedes asirte cuando aquellos que más debían quererte no lo hacen...
Ese amor que os hace levantaros, queridas amigas, a las 5 de la madrugada, para acompañarme a la estación porque tenia que coger un avión. Y no hablaré de aquella llamada en mayo del 2005 a la que no hubiera sobrevivido sin vosotras.
Ese amor que me hace la vida más fácil cuando me hacéis pasteles, o reserváis hoteles por mi. Ese amor que os hizo coserme, o dibujarme, un par de alas para volar...
No soy tan joven o ingenua. Es una decisión muy meditada, la de ser positiva. Y es que creo que sólo tenemos dos opciones: tomar lo mejor de lo que te sucede (mientras intentas eludir lo peor) y ser feliz, o amargarte con la inmundicia con la que inevitablemente tendrás que batallar.
En cuanto a los hombres, ya sé que tienen sus defectos, pero también los tenemos las mujeres. Y sé que de todos modos, hay un montón de ellos ahí fuera intentándolo... Que puedo decir, soy una mujer de fe...
Así que mientras espero ese amor que prefiero creer que se retrasa, más que que me ha sido negado, me centraré en ese personaje que quiero que me/nos traiga un poco de esperanza, y porque no, mucha diversión.
Me alegro de que sintáis su energía (y la de las chicas también) a través de mi cuando vuelvo de alguna convención. Algún día, cuando el trabajo nos lo permita, os llevaré conmigo para que podáis conocerlos a todos.
Mientras tanto quería que supierais que no olvido ni a los que estáis cerca, ni a los más lejanos, fuera de mi alcance, aquellos con los que no pude pasar mucho tiempo mientras estuvieron aquí, pero cuyo amor aún puedo sentir alrededor.
Y lo más extraordinario es que recuerdo claramente que te dije (te escribí, en realidad, porque entonces te recuperabas de un accidente de coche) que brillabas cuando sonreías a ese chico que ahora ya es historia.
Y la cosa es que te dije que aquella era una de las tres más hermosas sonrisas que yo había visto nunca. Y la he visto de nuevo hace unos días, y me sonreías... a mi.
Así que mientras pueda verme a mi misma reflejada en vosotras a quienes realmente puedo amar, me doy cuenta que aunque no encuentre lo que estoy buscando, el amor está siempre alrededor.
Y la cuestión es que mientras os miro, con la confianza y respeto que me merecéis, he descubierto que puedo sentir mi propia sonrisa, ver mi reflejo en vosotras, y aprender a amarlo.
Especialmente para Míriam Robles y Anna Gual, que han sido a diario, mi mejor apoyo en los últimos cuatro años. Esto se refiere específicamente a un mensaje de Míriam, capaz de captar los altos niveles de energía de una tercera persona a través de mis escritos.
En un mundo loco, donde las cosas no van tan bien, la capacidad de captar y generar éste sentimiento es un privilegio. Si, querida, seguro que de lo que aquí estamos hablando es de amor con mayúsculas. Y tiene mucho que ver con todos vosotros.
Respecto a mis propios crecientes niveles de adrenalina, la cosa es que yo le veo a él, y también te veo a ti, del mismo modo en que tu me ves a mi, y eso es un montón de amor flotando en el aire llenando mi vacío.
Supongo que es bastante normal que una niña de 7 años, que tiene que ver, oír y entender entre líneas lo que otros le esconden por que su madre se muere, desarrolle ésta especie de habilidad de “ver” a la gente.
Pero esa es otra historia. Lo que puedo ver ahora cuando me miro en el espejo, como si hubiera renacido en éstos últimos cuatro años, es aquella niña que solía escribir cuentos de hadas antes de que nadie le hiciera daño... Y todo eso es gracias a vosotras, mis queridas amigas, y probablemente también gracias a él.
Y es que a veces, cuando le miro, me parece que me veo a mi misma. Como en aquella foto, donde los dos llevamos chaquetas bastante viejas, y supongo que de algún modo queridas....
Ya sabéis que me encanta ser mujer, y siento que todo a su alrededor en esas convenciones, tiene que ver con nosotras. No creo que él se de cuenta de que parece haber algo más allá de su capacidad de hacer voces o interpretar personajes femeninos.
Algo que tiene que ver con hablar sobre iguales, cuando montones de mujeres son malheridas y asesinadas diariamente por aquellos que más deberían cuidarlas.
Y todo empezó con una simple frase en una canción. Me maravilló que un hombre fuera capaz de ver el cansancio de una mujer. Más tarde me sorprendió que alguien que parecía captar tan fácilmente nuestro espíritu (y esa es probablemente la base de sus extraordinarias interpretaciones femeninas), escribiera una y otra vez todas esas canciones de amor tan amargas.
Era como... tú puedes verlas, pero ellas no te ven a ti? Y ese debe ser un sentimiento que yo conozco muy bien.
Lo que yo quería averiguar, principalmente, es porqué aquellos a los que entiendes tan bien, no te escuchan? Y tuve una respuesta hace poco (como siempre sin siquiera preguntar)... Quizás se supone que debemos escribir sobre ello, esparcir el mensaje alrededor esperando que alguien lo revierta en aquellos que más necesitan oirlo.
Oí decir a alguien que tiene un montón de fans minusválidos. Creo que algunas minusvalías, algunas heridas internas, no son tan fáciles de ver, pero duelen de todos modos.
Y cuando veo a mujeres que no podían caminar por las calles sin sufrir ataques de pánico, cogiendo aviones, solas, superando sus miedos, cruzando océanos, solo para verlo. Ya me perdonareis si creo que el hombre se merece un monumento. Otros lo tienen por mucho menos.
Pero aún recuerdo que todo empezó con vosotras. Que no hubiera soportado aquel verano del 2003 sin vosotras, amigas. Que me ayudasteis a prepararme para el camino que ahora ando. Dondequiera que éste me lleve.
Y no creáis que no puedo ver vuestros defectos o los suyos. Esa es la parte de vuestra humanidad que me hace respetaros aún más, cuando os veo batallando con ello. Pero supongo que prefiero ver lo mejor de cada uno. Y ahora sé que no se puede amar lo que no es digno de nuestro respeto.
Creía que el amor me había sido negado, pero la verdad es que lo siento en todas partes, y tengo que daros las gracias por ello... A vosotras que habéis estado ahí desde el principio, a vosotras, estupendas y abiertas personas que leeréis cualquier cosa que yo escriba sin importaros el idioma...
Y me refiero aquí no solo a la que inspiró éste escrito con su mensaje, sino a toda amistad verdadera, que debe ser el más desinteresado, el más incondicional de todos los amores.
Ese amor al que puedes asirte cuando aquellos que más debían quererte no lo hacen...
Ese amor que os hace levantaros, queridas amigas, a las 5 de la madrugada, para acompañarme a la estación porque tenia que coger un avión. Y no hablaré de aquella llamada en mayo del 2005 a la que no hubiera sobrevivido sin vosotras.
Ese amor que me hace la vida más fácil cuando me hacéis pasteles, o reserváis hoteles por mi. Ese amor que os hizo coserme, o dibujarme, un par de alas para volar...
No soy tan joven o ingenua. Es una decisión muy meditada, la de ser positiva. Y es que creo que sólo tenemos dos opciones: tomar lo mejor de lo que te sucede (mientras intentas eludir lo peor) y ser feliz, o amargarte con la inmundicia con la que inevitablemente tendrás que batallar.
En cuanto a los hombres, ya sé que tienen sus defectos, pero también los tenemos las mujeres. Y sé que de todos modos, hay un montón de ellos ahí fuera intentándolo... Que puedo decir, soy una mujer de fe...
Así que mientras espero ese amor que prefiero creer que se retrasa, más que que me ha sido negado, me centraré en ese personaje que quiero que me/nos traiga un poco de esperanza, y porque no, mucha diversión.
Me alegro de que sintáis su energía (y la de las chicas también) a través de mi cuando vuelvo de alguna convención. Algún día, cuando el trabajo nos lo permita, os llevaré conmigo para que podáis conocerlos a todos.
Mientras tanto quería que supierais que no olvido ni a los que estáis cerca, ni a los más lejanos, fuera de mi alcance, aquellos con los que no pude pasar mucho tiempo mientras estuvieron aquí, pero cuyo amor aún puedo sentir alrededor.
Y lo más extraordinario es que recuerdo claramente que te dije (te escribí, en realidad, porque entonces te recuperabas de un accidente de coche) que brillabas cuando sonreías a ese chico que ahora ya es historia.
Y la cosa es que te dije que aquella era una de las tres más hermosas sonrisas que yo había visto nunca. Y la he visto de nuevo hace unos días, y me sonreías... a mi.
Así que mientras pueda verme a mi misma reflejada en vosotras a quienes realmente puedo amar, me doy cuenta que aunque no encuentre lo que estoy buscando, el amor está siempre alrededor.
Y la cuestión es que mientras os miro, con la confianza y respeto que me merecéis, he descubierto que puedo sentir mi propia sonrisa, ver mi reflejo en vosotras, y aprender a amarlo.

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