Contraseña, password, keyword,… esa cosa tan molesta y tan útil que nos llena la cabeza de combinaciones alfanuméricas que tanto cuestan de recordar al volver de vacaciones. Como me gustaría encontrar una contraseña universal para la comunicación humana. Una que dijera al mismo tiempo, no desconfíes de mi, pero no me subestimes; te quiero, pero eso no significa que me haya olvidado de quererme a mi misma; o seré generosa, pero conservando un sano egoísmo.
Como me gustaría, sobre todo encontrar una contraseña que sirviera para acceder a las mentes de nuestros adolescentes, tan fácilmente confundidos por esta sociedad tan compleja. Que difícil encontrar una palabra que sirva… porque los idiomas se pueden aprender, pero lo realmente complicado es la traducción simultánea en el mismo idioma… sobre todo cuando se es madre.
Porque a veces las palabras se nos enredan, y según quien las diga se nos enredan aún más. Responsabilidad, esa palabra tan larga y que suena tan pesada, y que no es sino la “habilidad” de “responder” adecuadamente a un estímulo.
Atrapada entre una generación que no tenía derechos, y quería ser mayor para alcanzarlos, y otra que los tiene todos, a veces a costa de los de sus mayores, la educación, que curiosamente rima con manipulación, no es tarea fácil. Por que no se puede pretender cambiar a quien no quiere ser cambiado.
En una sociedad donde aparentemente la letra ya no entra con sangre, pero donde aún demasiadas veces las armas se cuelan en las escuelas, que importante me parece a mí esa hipotética contraseña.
Un arma incruenta capaz de abrir todo un mundo a la conciencia dispuesta a apretar esa tecla. A quien no quiere seguir durmiendo el coma inducido del “allí voy porque van todos”, generalmente para enriquecer a unos pocos a costa de la salud de otros muchos, eso si, con una buena campaña de marketing.
En un mundo donde las compañías de telecomunicaciones nos manipulan a placer, porque todos queremos estar conectados, sentirnos parte de algo. Se me ocurre que somos un delicado equilibrio de energías, y que descubrir aquellas cosas que nos mantienen en pie, con la cabeza erguida; descubrir quienes somos y de donde venimos, y sobre todo a donde vamos, es algo que lleva su tiempo.
Se me ocurre que quizás toda la vida es un camino de autodescubrimiento. Que es importante levantarse cada día con la cabeza despejada y los ojos bien abiertos, a la caza y captura de nuestro mayor tesoro, nuestro propio aprendizaje, nuestra propia vida. Por que solo a través del autoconocimiento y de la autoestima, es posible el conocimiento y la estima de otros. Por que descubrir y salvaguardar los límites de nuestras diferencias y similitudes, es vital para mantener el equilibrio.
Me parece que si hay una contraseña, una palabra puente que nos puede conectar con cualquiera. Pero es un camino con dos direcciones, una vía que no se puede andar solo. Un abrazo donde si uno falla el otro se afloja, aunque no quiera, y cae.
Y si tenéis la suerte de encontrar por el camino a las personas correctas, de las que podáis aprender y a las que podáis enseñar, os daréis cuenta que esa contraseña existe, y la palabra es RESPETO.
SI ACABAS POR CONOCERTE, RESPETARTE, Y AMARTE A TI MISMO… YA TIENES SUERTE.
SI CONSIGUES AYUDAR A ALGUIEN MÁS A HACER ESTO… ENTONCES TU VIDA ES UN ÉXITO TOTAL.
Como me gustaría, sobre todo encontrar una contraseña que sirviera para acceder a las mentes de nuestros adolescentes, tan fácilmente confundidos por esta sociedad tan compleja. Que difícil encontrar una palabra que sirva… porque los idiomas se pueden aprender, pero lo realmente complicado es la traducción simultánea en el mismo idioma… sobre todo cuando se es madre.
Porque a veces las palabras se nos enredan, y según quien las diga se nos enredan aún más. Responsabilidad, esa palabra tan larga y que suena tan pesada, y que no es sino la “habilidad” de “responder” adecuadamente a un estímulo.
Atrapada entre una generación que no tenía derechos, y quería ser mayor para alcanzarlos, y otra que los tiene todos, a veces a costa de los de sus mayores, la educación, que curiosamente rima con manipulación, no es tarea fácil. Por que no se puede pretender cambiar a quien no quiere ser cambiado.
En una sociedad donde aparentemente la letra ya no entra con sangre, pero donde aún demasiadas veces las armas se cuelan en las escuelas, que importante me parece a mí esa hipotética contraseña.
Un arma incruenta capaz de abrir todo un mundo a la conciencia dispuesta a apretar esa tecla. A quien no quiere seguir durmiendo el coma inducido del “allí voy porque van todos”, generalmente para enriquecer a unos pocos a costa de la salud de otros muchos, eso si, con una buena campaña de marketing.
En un mundo donde las compañías de telecomunicaciones nos manipulan a placer, porque todos queremos estar conectados, sentirnos parte de algo. Se me ocurre que somos un delicado equilibrio de energías, y que descubrir aquellas cosas que nos mantienen en pie, con la cabeza erguida; descubrir quienes somos y de donde venimos, y sobre todo a donde vamos, es algo que lleva su tiempo.
Se me ocurre que quizás toda la vida es un camino de autodescubrimiento. Que es importante levantarse cada día con la cabeza despejada y los ojos bien abiertos, a la caza y captura de nuestro mayor tesoro, nuestro propio aprendizaje, nuestra propia vida. Por que solo a través del autoconocimiento y de la autoestima, es posible el conocimiento y la estima de otros. Por que descubrir y salvaguardar los límites de nuestras diferencias y similitudes, es vital para mantener el equilibrio.
Me parece que si hay una contraseña, una palabra puente que nos puede conectar con cualquiera. Pero es un camino con dos direcciones, una vía que no se puede andar solo. Un abrazo donde si uno falla el otro se afloja, aunque no quiera, y cae.
Y si tenéis la suerte de encontrar por el camino a las personas correctas, de las que podáis aprender y a las que podáis enseñar, os daréis cuenta que esa contraseña existe, y la palabra es RESPETO.
SI ACABAS POR CONOCERTE, RESPETARTE, Y AMARTE A TI MISMO… YA TIENES SUERTE.
SI CONSIGUES AYUDAR A ALGUIEN MÁS A HACER ESTO… ENTONCES TU VIDA ES UN ÉXITO TOTAL.

1 comentario:
preberite celoten blog, kar dober
Publicar un comentario