2/11/07

COSMOPOLITISMO

En ésta página que nació con vocación cosmopolita, quería hacer un rincón para reflexionar sobre la inmigración, que no es un tema que yo conozca especialmente, pero después de asistir a las Jornadas que organizó el CDA (Centro de Desarrollo Audiovisual) junto a la FURV (Fundación Universidad Rovira i Virgili), y como en cualquier caso, últimamente parece que me inspira hasta el vuelo de una mosca, y como pudimos comprobar, la mosca estaba presente, daré alas a mis pensamientos.

A la pregunta qué queremos de la inmigración, yo respondería que básicamente lo que queremos es comunicación, que no es poca cosa. Y no lo es, porque dejando a un lado las barreras lingüísticas, incluso en la misma lengua, la comunicación es bien difícil.

Y como bien apuntó Marta Hincapié, lo que queremos es vernos a nosotros mismos, a través de los otros.

Recordáis aquella foto del planeta Tierra que revolucionó el mundo allá por los años 60 porque: oh, sorpresa, era increíblemente azul? Tuvimos que salir de nosotros mismos, del planeta, y ir un poco más lejos para descubrir como somos en realidad. Todo es cuestión de mirar con los ojos bien abiertos y cambiar de perspectiva.

Quería dar las gracias a David Serra, Aleix Cort i Oriol Grau, por tomarse con tanta paciencia y sentido del humor (de hecho, de eso hablaban), la presencia del Sr. Murphy y su ley en los sistemas informáticos. Ya se sabe que al buen hombre le gusta pasearse entre ordenadores.

Yo, sin ir más lejos, le insinué amablemente hace un par de años, que se jubilase i se tomase unas merecidas vacaciones, y de paso nosotros también podríamos descansar. Pero se ve que solo lo hice en castellano (mi cosmopolitismo no debía estar muy desarrollado todavía), y el hombre no me entendió. Uno de estos días lo intentaré de nuevo en inglés, a ver si cuela.

A Sergio Pompermayer le diría que como yo también soy guionista, entiendo perfectamente lo que quiere decir cuando habla de escribir sobre aquellas cosas que conocemos. De lo que no sé si estoy tan segura, es de que el sentimiento de los inmigrantes nos sea del todo desconocido. Creo que debe ser el sentimiento de verse diferente en medio de otros que parecen tener algo en común. Cualquiera que se haya sentido un poco freakie en algún punto de su vida, debe tener una idea de lo que es eso. Y creo que los guionistas, o mejor los escritores en general, somos un colectivo que encaja muy bien en ésa descripción.

Hace poco que Matthew Tree, escritor londinense que escribe en catalán, dio una conferencia en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la URV, en la que decía que hablar el idioma de las tierras que visitas, aunque solo sean unas pocas palabras, es un poco como meterse bajo su piel. Y los que hacen ese pequeño esfuerzo son recompensados con la acogida y la consideración de los oriundos de esas tierras.

Y si tuviera que elegir una palabra clave en la jornada, me quedaría con “cosmopolitismo”. Porque emigración se ha convertido mucho más en una connotación económica, que en un fenómeno social. Y lo que acabará definiendo la pluralidad libremente aceptada del que se mueve por el mundo con ganas de integrarse y conocer, de aprender y de construirse un poco más cada día, es el cosmopolitismo.

Mi padre nació en Madrid, porque oye, allí estaba la abuela, y era hijo de aragoneses, pero se sentía muy barcelonés. Y sabéis que decía cuando alguien le preguntaba de donde era? Decía que era ciudadano del mundo.

Así que yo continuaré la tradición, y seguiré batallando por entender y por hacer que me entiendan, en todos los idiomas y en todos los lugares que pueda, que tal como se está poniendo el mundo, no es pedir poco.

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