6/2/08

DEROGAR LA LEY DE MURPHY

Ahora que es tiempo de elecciones, y los políticos están (o al menos eso dicen algunos), abiertos a sugerencias, y en vista del estado en que está la situación (o de la situación en que está el estado, según como se mire), me parece importante pedir esto. Teniendo en cuenta además, que no hay ningún colectivo de votantes que no pueda salir beneficiado de esta medida, si quieren hacer campaña, señores políticos, tomen nota.

Por favor, por favor, por favor... derogad la ley de Murphy. Me ofrezco voluntaria para recoger las 500.000 firmas de rigor y presentar la proposición a cualquier parlamento del mundo mundial que quiera respaldarla. Dicho sea esto con todo mi respeto hacia el señor Murphy, que nos ha hecho desternillar de risa durante generaciones, pero eso si, a costa de llevarse por delante cualquier vestigio de pensamiento positivo.

Con todo mi cariño y admiración señor Murphy, tómese usted unas buenas vacaciones, que se las ha ganado a pulso. O mejor aún, habida cuenta de los años que hace que los suelos se pringan de mantequilla a costa de sus tostadas, jubílese usted de una buena vez, y váyase a disfrutar de un edificante viaje que mejore su punto de vista.

Abogando por el pensamiento positivo, creo que merece la pena el esfuerzo por erradicar la citada y “simpática” ley del ordenamiento jurídico planetario. No estoy muy segura de cuanto poder posee la energía mental, pero en cualquier caso seguro que los millones de lectores que se han acostumbrado a pensar que la única probabilidad válida entre mil es una, son una fuente importante de energía para mover cualquier cosa.

Tratando la cuestión con un poco más de seriedad, ¿soy la única que piensa que tanto efecto invernadero, tanta catástrofe natural y no tan natural, pueden obedecer a la relación causa-efecto de tantas mentes juntas pensando que si algo puede salir mal, lo hará? ¿No sería mejor llenar las mentes de energía positiva y no contaminante?

Por lo que a mí respecta, he podido comprobar que a veces las pastas (no era exactamente una tostada, pero a mí me vale), no sólo caen al suelo de cara, sino que lo hacen encima de la servilleta. Y conste que tengo testigos presenciales de tal acierto con la probabilidad de uno a mil por llevarle la contraria.

De cualquier modo, acepten ustedes mi propuesta o no, yo he decidido empezar el año pensando que si algo puede salir bien, saldrá bien. Y si por casualidad saliera mal, pensaré que no hay mal que por bien no venga. Y mientras procuro que no se me caigan las tostadas (sea del lado que sea) seguiré a Dios rogando y con el mazo dando... que la vida es demasiado corta para malgastar energía en un solo pensamiento negativo.

Quizá es difícil derogar una ley que solo ha sido aprobada por una clamorosa acogida social. En cualquier caso, estoy segura que una cierta corrección política en sus campañas, sería un punto a favor (una vez más por apoyo popular), de la desaparición de la citada norma consuetudinaria.

Les deseo una feliz y positiva campaña, y al señor Murphy gracias por los servicios prestados y que tenga una larga y relajada jubilación.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno, por fin alguien toma la iniciativa de derogar la dichosa ley.

Yo soy testigo presencial, de que las cosas a veces caen boca arriba y encima de la servilleta (era para ver nuestras caras, en plan.... jodete murphy!!)

Prometo pensar en positivo, a ver si por falta de demanda, conseguimos jubilarlo de verdad!

besos